Salimos de fiesta por Londres.

Londres, época Victoriana. Un imperio floreciente y una metrópoli a la que no le falta de nada. Es la época de Sherlock Holmes, de los fumaderos de opio y de los grandes escritores decadentistas. Es una época maravillosa para tener dinero y un buen estatus social. Como nuestro protagonista el joven Lord William Yorkshire.

Mujeres de la época Victoriana.

Mujeres de la época Victoriana.

William es un joven Lord, que al morir su padre, heredó su gran fortuna. Se ha educado en los mejores colegios de Inglaterra, he incluso paso una temporada viajando por Europa, conociendo lugares importantes y educándose en las “delicias” de otros países.

William es un joven refinado, la crème de la crème de una sociedad que mira más por las apariencias y el qué dirán. La noche comenzó, como muchas noches, en una refinada recepción que la condesa Sheffild hace en su casa. La recepción consistirá en una cena, en la que se servirán las comidas más refinadas, venidas de todas las esquinas del mundo. William asistirá con su mejor amigo, John al que conoció en el colegio y con el que ha recorrido medio mundo.

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La cena terminará con una copa de brandy en la sal de caballeros. Probablemente William irá a fumarse un puro a la Smoking Room. Una habitación que se utilizaba para que los fumadores pudieran fumar sin molestar con el humo, para que el olor del tabaco no se impregne en sus chaquetas, la anfitriona tendrá preparados unos smokings, para que se puedan poner sin manchar con el olor sus delicadas prendas. Y de aquí amigos es de donde surgió el Smoking.

Después de la copa de brandy y el cigarro y con una tasa ya decente de alcohol en el cuerpo, William se cruzará en las escaleras con Jenny, la cuarta hija de la condesa que le sonreirá descaradamente y le hará gestos para que vaya con él a una de las muchas de las habitaciones vacías de la mansión. Después de muchas promesas de amor, algunas veces falsas y otras verdaderas, William sale de la habitación, colocándose cómo puede el traje en su sitio.

Después de la cena y del pequeño afair, William sale acompañado de John y del joven Patrick. Se dirigen a una de las muchas casas ilegales de juego, donde se puede apostar y beber. En la casa de juego tienen de todo. Boxeo, casino y un sinfín de actividades prohibidas por el gobierno, aunque nunca es raro encontrarse a miembros de ese mismo gobierno en estas casas. Toca correr cuando la policía entra en el local. En principio no les pasaría nada, gracias a su estatus y a su situación, pero quieren evitarse la vergüenza de ser capturados en medio de una casa de apuestas.

Después de un paseo por las desérticas calles de la metrópoli y de esquivar exitosamente a las patrullas policiales, se dirigen hacia Whitechapel. Un concurrido barrio, a pesar de las horas. En este barrio entran en una de las muchas casas de “placer”. Eligen The Golden queen, por ser el que más se adecua a su bolsillo e estatus. A pesar de las recientes noticias de un asesino en serie, las mujeres parece que siguen en la calle. Nada parece detener a la imponente ciudad.

Jack El Destripador.

Jack El Destripador.

La noche terminara en un fumadero de opio. Donde William y sus acompañantes fumaran esta droga hasta bien entrada la mañana. Cuando llegue a casa, William tendrá una hora para cambiarse y salir corriendo a ocupar su puesto en la cámara de los Lores. Sin embargo eso no le preocupa, porque lo más seguro es que no sea ni siquiera, el más demacrado de los ocupantes.

Autor: Juan Suárez Quintana

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