BARES Y RESTAURANTES CON HISTORIA.

TABERNA ANTONIO SÁNCHEZ, JUBILACIÓN DEL TORERO

Taberna Antonio Sánchez

Taberna Antonio Sánchez

Taberna Antonio Sánchez, calle Mesón de Paredes, Madrid

Casa de lidias y lances, segunda plaza de Madrid, donde las barreras son la barra, la arena el embaldosado centenario y el público los parroquianos, ancianos expertos en el arte del toreo que agitan el pañuelo para llamar la atención del camarero -pequeña licencia-. ¿Y quién es el torero? El torero fue el Matador Colita, su primer dueño allá por 1830, seguido el diestro Cara Ancha y finalmente, quien rebautizó el local con su nombre en 1884, el matador Antonio Sanchez.

Este lugar, que hiede a nostalgia y casticismo, está consagrado desde su creación a ser un templo de la Tauromaquia. La Taberna de Los Tres Siglos, que así la llaman en el Madrid tabernero, cuenta con una decoración al uso de los gustos más populares del siglo XIX, por lo que en ningún sitio más cierto ese “todo pasa y todo queda” que reza el poeta. El garito ha quedado para la posteridad gracias a la novela “Historia de una Taberna” (1945) de Antonio Díaz-Cabañete, que tan bien refleja la idiosincracia este bar -mejor taberna, pues sería rebajarle el status al Antonio Sánchez-. Hoy puedes tomarte una cerveza y conversar sobre la actualidad en el mundillo del toreo, puedes sentirte torero con cada caña que despache el camarero, el ya retirado “Niño del Matadero”, puedes sentirte torero, pero imagino que si te pasas de torero te conviertas en el toro y sea a ti al que despachen al acabar la jornada.

HORCHER Y EMBASSY, JUEGO DE ESPÍAS

Horcher

Horcher

Imagina una tarde cenicienta de las que hablaba Machado en sus soledades, los coches pasando con el gruñido tosco y cansado de sus tubos de escape y entre la multitud bien vestida el ambiente de pulcritud y señorío se torna siniestro y sucio cuando en la entrada del Embassy un hombre enfundado en una gabardina marengo y pitillo en los labios no te quita el ojo de encima. Vienes del Horcher, das por supuesto que no se le ha pasado ese detalle al tipo de la mirada fija, y sin apartar los ojos de sus manos, que ahora se estrechan en sus caderas -un gesto de expectación sin duda, piensas-, sacas del interior de tu gabardina unos papeles arrugados que con no poca sutileza exhibes.

Embassy

Embassy

Bien podría ser este el inicio de una historia de espías, la leyenda de Garbo en sus andanzas madrileñas, cosa que no podremos descartar pues estos dos locales de la capital fueron durante la Segunda Guerra Mundial nidos de espías de ambos bandos: el Horcher casa matriz de la red de espionaje del Eje y el Embassy hogar de la inteligencia aliada. El primero desde sus inicios se postuló entre la jet set española como un centro de lujo gastronómico y el segundo, muy al estilo victoriano, se fundó como casa de té. Hoy ambos continúan en pie, hoy no queda rastro de aquellas cuitas de espías, no hay un oficial nazi custodiando la puerta del Horcher, ni un fumador de mirada ávida en la entrada del Embassy, pero podemos imaginarnos como serían los encuentros de estos intrigantes sentados en la mesa de alguno de estos ilustres locales y quién informa a quién o sus identidades va a gusto del consumidor.

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