Bruce Lee, el camino de la filosofía.

Seguramente para muchas personas hablar de Bruce Lee es hablar de artes marciales, patadas, películas de ‘Serie B’ y combates a muerte. En cierto modo motivos no faltan. Hay muchas cosas que se le puedan considerar a Bruce Lee, pero por encima de todas, y la que se halla más latente en el imaginario colectivo, es la de actor.

Todos le recuerdan por películas en cuyo título aparece la palabra “dragón”, o “combate a muerte”. Bruce era así, extremo, determinante, y con la realidad vital de que solo podía quedar uno.

Bruce Lee.

Bruce Lee.

Pero lo que quizás no sepan muchas personas es que Bruce Lee era, por un lado, consumado maestro en la vida real de las artes marciales, una leyenda, podríamos decir, y, por otro, un pensador y filósofo. Sí, aunque parezca mentira, ese hombre delgaducho, de fibrosidad antinatural y cuyo lenguaje parece reducirse a unas cuantas onomatopeyas mientras reparte mandobles, era un gran filósofo oriental del siglo XX.

Es de suponer que él mismo sería consciente de que esa faceta de filósofo estaba licuada ante su carrera como actor y maestro de artes marciales, pero aun así puso su empeño para dejar en negro sobre blanco un legado ideológico y de pensamientos que bien merecería la pena leer en estos días de desconfianza y temor.

Todos sus planteamientos quedaron expuestos en la obra ‘El Tao del Jeet Kune Do’. Se trata de un libro que viaja a camino entre el manual de artes marciales y una pequeña guía de autoayuda. De sus más de 200 páginas, el grueso central del libro está dedicado a la enseñanza de ese arte marcial que él mismo invento: Jeet Kune Do, que vendría a ser algo así como “el camino del puño interceptador”. Pero otra parte sustancial, que compone el inicio y el final de la obra, como unas 50 páginas, es pura filosofía trascendental sobre la vida, la muerte, y cómo actúan las personas. Simplemente una delicia espiritual para los que buscan un camino que no acaban de encontrar.

Pero vayamos por partes. Bruce Lee no aparece de la nada como gran pensador y filósofo. A parte de pasar horas y horas entrenando todos los artes marciales que dominaba, Lee estudió Filosofía en la Universidad Estatal de Washington, donde se acerca de manera muy decidida a la obra de pensadores como Hegel, Marx, el indio Krishnamurti o Spinoza. Estos pequeños matices son los que le hacen recoger influencias que posteriormente mezcla en su tratado básico de pensamiento. La conjugación de las ideas sociales de Hegel o Marx, junto con la ‘Teoría del libre albedrío’ de Spinoza, son las que dan forma a un nuevo concepto: “ver las cosas sin prejuicio, sin dedeos, sin preferencias, (…) solo ver lo que es”.

Bruce Lee joven.

Una vez introducidos en el momento en el que Bruce Lee dispone su ‘Jeet Kune Do’, el autor deja claro varios conceptos. El primero de ellos es que el libro no se trata de un manual de “cómo hacer” o “cómo aprender”, sino que se trata de algo más, de algo vital. En este sentido, aparecen las otras dos ideas principales: las preguntas surgen al acabar el libro porque éste no tiene final, “la última página es el comienzo”.

Así, el maestro de artes marciales deja su sala de entrenamiento para sumergirse en una serie de conceptualizaciones que tienen premisas muy claras.

“Conviértete en muñeco de madera. No tienes ego, no piensas nada, no eres codicioso… Deja que el cuerpo se desenvuelva con lo que ha aprendido”. Hace unos años una famosa campaña publicitaria sacaba a Bruce Lee en una entrevista hablando del agua. “To be water”, decía. Y esa es la realidad máxima. Ser maleable, manejable, pero a la vez tan duro y fuerte como el agua que es capaz de ser vida, muerte y destrucción a la vez.

Por este motivo, y otra de las claves en el JKD, es que éste asume todas las formas, todos los caminos, no hay limitación. Bruce explica que si enseña a un alumno técnicas de Karate, pero le atacan con técnicas de Judo o Kung Fu, no podrá defenderse, porque ha adquirido hábitos concretos. Por ello, su ‘Jeet Kune Do’ es todo y es nada, es la forma de hacerse con el rival, de adaptarse a lo que en cada momento hay que afrontar. Estas explicaciones, en su reformulación filosófica, vienen a asumir una realidad personal, y es que hay que estar preparado en la vida para todo, saber adaptarse, y como menciona “estar libre de prejuicios”.

Bruce Lee mayor.

Por último, y pese a que el libro destapa mil ideas, y cada una tiene una interpretación personal, Lee habla de que “el gran error es intentar anticipar el resultado”. Por eso, incide en la idea de que no se debe mirar ni atrás ni adelante. Las cosas vienen, y cuando lleguen se debe asumir.

Podrá ser un tratado de artes marciales, pero seguro que cualquiera que haya leído esto se enfrentará a diario con ello. De ahí que Bruce Lee no sea solo un maestro de artes marciales, es algo más, algo que se adapta.

Autor: Raúl Masa Pacheco.

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