Barcelona. Esencia europea, sabor mediterráneo.

No todos los días se cumplen 20 años, y aunque Barcelona evidentemente tiene algunos más, qué duda cabe de que la efeméride de los JJOO de Londres hace recordar los que en 1992 organizó la “ville de Barcelona”, tal y como Juan Antonio Samaranch lo dijo al anunciar que sería sede oficial de las Olimpiadas.

Manifestado por toda clase de expertos, hay un antes y un después muy notable entre la Barcelona preolímpica, y la posterior. En cuanto a infraestructuras, transporte, sociedad, e incluso, en la forma de sentirse como ciudadanos y como metrópoli.

Sin duda, y gracias a esa herencia recibida de manera económica, y la suma de los grandes genios artísticos del siglo XX, como Antoni Gaudí  o Joan Miró, Barcelona se constituye en una ciudad preparada de cara al futuro, pero sin perder las raíces y esencias de una urbe que desde el origen de sus días ha golpeado con su fuerza de voluntad en el Mar Mediterráneo.

No obstante, hablar de Barcelona es hablar de industria. El inicio de todo fue la recuperación económica iniciada a finales del siglo XVIII, tras las tensiones derivadas de la unión dinástica con Castilla, iniciada con el matrimonio entre Fernando II de Aragón e Isabel de Castilla, así como la industrialización en el siglo XIX propiciaron que Barcelona volviera a convertirse en un importante centro político, económico y cultural, al frente de la llamada Renaixença (Renacimiento).

Cabe destacar en el proceso de industrialización el monopolio de comercio textil entre España y Cuba que fue fijado en Barcelona, en un momento de crisis en la industria textil de algodón, y que asentó la industrialización en Cataluña.

También hubo una serie de cambios geográficos que hicieron que la ciudad pudiera derribar sus murallas y se anexionó en 1897 seis municipios limítrofes, lo que le permitió crecer y planificar su desarrollo urbano e industrial liderado por el innovador plan del Ensanche de Ildefonso Cerdá, que trazó las calles en cuadrícula y las esquinas en chaflán. Fue también sede de dos Exposiciones Universales en 1888 y 1929.

Desde entonces, Barcelona ha sido una ciudad en la que mirarse a nivel económico, por su versatilidad empresarial y su capacidad de crear nuevas oportunidades. A esto hay que añadir su estrecha unión con las formas y expresiones culturales, que tienen su máxima ilustración en las torsiones visuales a las que Gaudí sometió a Barcelona.

De este legado cultural y arquitectónico destacan la Casa Milá, la Casa Batlló, y por encima de todo, la gran visión del genio Gaudí, la Sagrada Familia. La construcción comenzó en estilo neogótico, pero, al asumir el proyecto Gaudí en 1883, fue completamente replanteado. Según su proceder habitual, a partir de bocetos generales del edificio improvisó la construcción a medida que avanzaba. Se hizo cargo con sólo 31 años, dedicándole el resto de su vida, los últimos 15 en exclusiva.

Sagrada Familia _ Barcelona.

Sagrada Familia.

Una de sus ideas más innovadoras fue el diseño de las elevadas torres cónicas circulares que sobresalen apuntadas sobre los portales, estrechándose con la altura. Las proyectó con una torsión parabólica dando una tendencia ascendente a toda la fachada, favorecida por multitud de ventanas que perforan la torre siguiendo formas espirales.

Otro de los atractivos culturales de Barcelona, que no son pocos, es el Parque Güell. Declarado en 1984 por la Unesco como Lugar Patrimonio de la Humanidad. Con una mezcla de arquitectura urbana y naturaleza, este parque, situado en la parte superior de la ciudad, ofrece el escondite perfecto para esas almas bohemias que singularizan el aroma diferencial de un lugar único.

Parque Güell _ Barcelona.

Parque Güell.

La visita por Barcelona también debe tener unos fuertes tintes urbanos. Uno de los lugares de mayor atractivo y concurrencia son Las Ramblas, paseo situado entre la Plaza de Cataluña, centro de la ciudad, y el puerto antiguo. El paseo termina junto al puerto antiguo, donde la estatua de Cristóbal Colón señala hacia el mar. A dos pasos se encuentra el Museo Marítimo, dedicado sobre todo a la historia naval en el Mediterráneo, y en el que se exhibe la reproducción a escala real de una antigua galera de combate.

Las Ramblas _ Barcelona.

Las Ramblas.

Pese a que faltaría mucho por ver y conocer, Barcelona bien se merece dos visitas, porque realmente pueden ser dos ciudades en una. La tradicional, la del legado industrial y mediterráneo, y la cosmopolita que mira a Europa como lugar de vanguardia y modernidad.

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Restaurant Barcelonesa (http://www.rte-barceloneta.com/)

Sagardi Barcelona (http://www.sagardi.com/restaurantes/24/1881-per-sagardi)

Oficina de Turismo

(http://www.barcelonaturisme.com/)

Autor: Raúl Masa Pacheco.

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